Kia Ora Auckland! (Hola Auckland!)

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La nueva ruta directa de Air New Zealand “Buenos Aires-Auckland” inaugurada en diciembre 2015 nos permitió obtener una pequeña muestra del mundo kiwi y descubrir una ciudad cosmopolita, moderna y fascinante.

Por Esteban Goldammer | @gauchogold

La excusa fue el vuelo inaugural de la aerolínea de bandera neozelandesa, pero para ser realmente sinceros, descubrimos que no hacen falta excusas para viajar a Nueva Zelanda. En la previa teníamos presente a los All Blacks, la selección de rugby que se ha convertido en emblema tanto del país como de la cultura maorí, y los increíbles paisajes que han servido de locaciones a distintas producciones cinematográficas, alcanzando el punto máximo con la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Por lo demás, era todo expectativa que, con el correr de los días, se vio totalmente satisfecha.

Auckland, amplia en todo sentido.

Lo primero que sorprende de Auckland, si no lo hace la limpieza y prolijidad, es el espacio y la amplitud que impera en toda la ciudad. Los edificios altos son pocos, incluso en pleno centro, por lo que el sol y el aire se cuelan en las calles y avenidas a medida que avanza el día. Abundantes espacios verdes conviven con el puerto y el paisaje marítimo, aportando a la misma causa. Un clima de cierto relax parece trascender al turista, que apenas se distingue en un universo de pobladores verdaderamente cosmopolita: a los anglosajones, con predominancia inglesa, se suman maoríes y habitantes de las islas del Pacífico (es la ciudad con más habitantes polinésicos del mundo), como así también chinos, hindúes, árabes y hasta latinos. Es tan normal cruzarse caminando con gente de color o con turbantes en las cabezas, como ver locales gastronómicos con especialidades para cada nacionalidad ubicados en espacios contiguos o apenas separados por un cruce de calle.

El clima en Auckland es otro elemento a mencionar, ya que es muy benévolo: 20 a 30 grados en verano y 10 a 15 grados en invierno. Estas temporadas se encuentran bien diferenciadas también a nivel deportivo ya no sólo en esta ciudad, la más grande del país con algo más de 1,3 millones de habitantes, sino en todo Nueva Zelanda: en invierno el deporte es el rugby y en verano, el cricket. Y por supuesto, tratándose de una ciudad marítima, la navegación ocupa un lugar tan importante que Auckland tiene el mayor promedio de barcos por habitante del mundo.

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Desde el Downtown hasta el SkyCity.

La vida en Auckland parece transcurrir en un clima de tranquilidad absoluta. La poca presencia policial o el hecho de que los agentes no anden armados, no hacen más que confirmar tal situación.

El movimiento arranca cerca de las 8 am, hora en que los ferrys comienzan a llegar a la terminal luego de navegar por el Waitemata Harbour, la extensa zona portuaria de la ciudad. Procedentes de Devonport, uno de los suburbios ubicado en la parte norte al que también se accede a través del Auckland Harbour Bridge, y de Waiheke y otras islas del golfo de Hauraki, los trabajadores arriban en modernas embarcaciones a la estación ubicada en el Downtown, a metros de Queen St., la avenida principal nombrada en honor de la reina Victoria de Inglaterra. Es importante destacar que el tributo a la reina se rinde a través de infinidad de edificios, instituciones y hasta accidentes geográficos, como es el caso del Mount Victoria, uno de los 48 volcanes de la región.

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Queen St. se caracteriza por alojar edificios importantes, locales comerciales, cines, teatros. Marcas como Gucci, Prada, Dior, Louis Vuitton, visten de glamour la avenida y conviven, entre otros, con cafés y restaurantes, locales deportivos donde obviamente se destacan los productos de los All Blacks, supermercados y bancos como el New Zealand o el Kiwi Bank. Cabe destacar que el término kiwi hace referencia a varias cosas: a la simpática y pequeña ave no voladora endémica de Nueva Zelanda, al dólar neozelandés y a los propios habitantes de este país; la fruta, por su parte, recibe el nombre de kiwi fruit, obviamente para diferenciarla.

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El SkyCity es además del edificio más alto en el Hemisferio Sur, el ícono por excelencia de Auckland. Esta torre de 328 metros de altura se percibe casi desde cualquier punto de la ciudad y forma parte de un complejo de entretenimiento que incluye también dos hoteles, restaurantes y cafés premiados, bares y casino. Además de otorgar al visitante increíbles vistas panorámicas en 360 grados de toda la ciudad y hasta 80 kilómetros a la redonda, el lugar ofrece dos alternativas para los adictos a las emociones fuertes y la adrenalina: la SkyWalk, una caminata alrededor de la pérgola a 192 metros y el SkyJump, una caída controlada a 85 km/hora desde esa misma altura.

El toque gourmet.

Hay un antes y un después del 2011 en lo que respecta a gastronomía en la ciudad de Auckland. Ese año Nueva Zelanda fue sede del mundial de rugby, lo que originó no sólo el arribo de una enorme cantidad de aficionados a este deporte, sino también la llegada de prestigiosos chef que produjeron un cambio importante en materia gastronómica. Si hay algo que abunda hoy en la ciudad, son restaurantes y bares. Son muchos y muy buenos.

Los amantes de los frutos de mar encuentran su paraíso en la zona del puerto, aunque allí la oferta también sea variada y hasta se puedan hallar opciones incluso en un mismo restaurante. SnapDragon, Frida, The Viaduct Grill, Oyster and Chop o The Scrab Shak, con su ambiente descontracturado e increíbles cangrejos que invitan a ensuciarse y desarrollar el trabajoso arte de comer estos crustáceos, son sólo algunas de las alternativas de esa parte de la ciudad.

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Al pie de la SkyTower se destaca The Grill by Sean Connolly. Este restaurante cautiva con platos que van desde pescados y mariscos hasta carnes, con la curiosa posibilidad de elegir entre cortes de vacunos alimentados a pasto o feedlot, ingredientes seleccionados especialmente y una completa lista de vinos. Si bien es difícil sorprender con carnes a un argentino, The Grill lo logra.

Bitromart Precinct es una zona de compras, entretenimiento y negocios que bien vale la pena ser recorrida tanto de día como de noche. Los sábados por la mañana se puede visitar la pequeña feria de tan sólo una cuadra que ofrece productos orgánicos y comida para degustar al paso. Allí es posible encontrar un puesto de empanadas y arepas y hasta hablar un poco de español con sus dueños, algo no tan común en Nueva Zelanda. Bitromart, además de alojar una estación de trenes, tiene varios de los restaurantes más prestigiosos de Auckland. Ostro, a cargo del masterchef Josh Emmet, es uno de los que destaca entre tanta oferta no sólo por su menú, sino también por sus terrazas e increíbles vistas del puerto.

Kitchen es el restaurante del Hotel DeBrett, un espacio que merece ser visitado. Debajo de un techo vidriado y con decoración Art Deco, se puede disfrutar tanto de un cálido almuerzo con ingredientes locales como de un trago junto a la chimenea o una cena íntima a la luz de las velas.

Ponsonby es otra de las zonas donde la movida gastronómica y los bares hacen furor y permiten regalarse platos y tendencias de todo el mundo. Esta zona, a sólo 10 minutos del centro, también se caracteriza por sus tiendas de moda, librerías, cafés chic y especialmente, clubes nocturnos.

Un detalle importante para disfrutar de un almuerzo o cena gratos tanto en Auckland como en cualquier parte de Nueva Zelanda, es reservar con anticipación y tener en cuenta que el primer turno comienza a las 7 pm. aproximadamente.

Big Foody y el afternoon tour.

Auckland invita a ser caminada. A cada paso se descubren detalles de un estilo de vida descontracturado, sencillo, sin ribetes de complicación. El cruce peatonal en avenidas parece ser un reflejo de esta distensión: los semáforos cortan al mismo tiempo y la gente cruza en ambas direcciones y en diagonal, en una especie de anarquía controlada. La gente camina sin prisa, disfruta de comidas y productos de nivel y se agolpa en bares a la hora del happy hour que, para sorpresa del turista argentino, arranca muy temprano: 5 a 7 pm.

Big Foody es una experiencia que permite vivenciar en un recorrido de apenas 3 horas un poco de todo esto que forma parte del día a día de los habitantes de esta gran ciudad. Scare Crow, un bar con florería y despensa de quesos y productos orgánicos es una de las primeras paradas. Allí se pueden degustar un chutney de tamarindo, un Mahoe Very Old Edan (una reggianito premiado de 4 años) o la Manuka Honey, una miel producto del árbol del mismo nombre, con propiedades antioxidantes y antibacterianas que se miden en unidades UMF, algo así como el factor de los protectores solares. El lugar tienta a la pausa, pero el tour sigue a través del Albert Park, un amplio espacio verde sumamente cuidado, como todos los parques públicos de la ciudad, donde es común ver jóvenes distendiéndose al sol. Vale aclarar que en las calles de Auckland pulula gran cantidad de jóvenes porque la ciudad aloja una cantidad enorme de universidades.

La recorrida de Big Foody continúa por el Auckland Art Gallery, que vale la pena visitar durante cualquier estadía en la ciudad. El museo es el más grande de Nueva Zelanda y exhibe una colección de arte contemporáneo y moderno de más de 15.000 trabajos.

El paso por la Aotea Square, una plaza donde todo parece relax y distensión por la imagen que entregan cantidad de jóvenes y adultos tirados en reposeras y pufs sobre el verde de la alfombra sintética, charlando o leyendo, o sentados en algunos de los bancos, disfrutando el aire libre.

La degustación de los exquisitos productos de Chocolatier Bennets o el stop en Giapo, la heladería más famosa de la ciudad, son parte de este tour gastronómico que culmina en Vultures Lane, un bar con cervezas artesanales que a la hora del happy hour explota de gente, en su mayoría oficinistas que relajan después de su jornada laboral.

Desde la playa hasta el bosque.

Cruzando el Auckland Harbour Bridge por la Northern Motorway (autopista) se llega a Tapakuna, en la Costa Norte, en una península que contiene también los suburbios de Belmont y Devonport. El área continúa el estilo de construcción típico de Auckland, caracterizado por sus casas bajas, en general de una sola planta, con frentes de madera de distintos colores. Allí se encuentra Tapakuna Beach, una playa de arena volcánica de un kilómetro de extensión que sirve a la recreación fundamentalmente en los meses de verano y fines de semana. Yendo hacia el sur se llega también a Narrow Neck Beach, una playa que tiene como particularidad que fue parte del Takapuna Fort, donde se entrenaron a los primeros ejércitos maoríes durante la primera guerra mundial. Desde allí se divisa el Mount Victoria, el volcán que sirviera como base de las defensas neozelandesas y que aún conserva una pieza de artillería, desde donde se pueden obtener espectaculares panorámicas del Waitemata Harbour, con la SkyTower de fondo, y observar la base naval Devonport.

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Disfrutar del bosque y la vegetación también es posible en Auckland. De hecho, son muchísimos los neozelandeses que en camiones rodantes, carpas, alojándose en lodges o simplemente pasando el día y disfrutando de un picnic, aprovechan los parques regionales como el Waitakere Ranges Regional Park. Con más de 16 mil hectáreas de bosque nativo y playas, este parque cuenta con 250 kilómetros de caminos y senderos para acceder a vistas panorámicas increíbles, playas, cascadas y bosques donde sorprende el gigante Kauri, un imponente árbol autóctono que compite con las sequoias en el trono por el diámetro del tronco.

Es importante destacar que en Nueva Zelanda se pone especial atención a la bioseguridad, tanto es así que las infracciones se castigan con severas multas (400 dólares kiwis). Así como no se permite ingresar al país con alimentos, plantas o animales, tampoco se pueden llevar materiales de camping, palos de golf o bicicletas que puedan contener restos de tierra o bacterias. En este sentido, es normal encontrar al ingreso y egreso de bosques y senderos, sprays para rociarse las suelas del calzado.

El Arataki Visitor Centre es el punto de partida para la visita del parque Waitakere. Allí no sólo recibe al visitante una gran talla con diseño maorí, sino que además se puede obtener información del parque y su flora y fauna, como así también apreciar insectos como el impresionante Weta, el Palo y lagartijas. El espacio cuenta con tallas realizadas en madera de kauri con motivos maoríes, una canoa de juncos y un lugar especial con actividades para niños, además de un stand de venta de souvenirs, libros y otros objetos.

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Dentro del Waitakere Ranges Regional Park se encuentra la Karekare Beach. Esta playa, ubicada a sólo 35 minutos del centro de Auckland, fue escenario de la película “La lección de piano”, galardonada con tres Oscar, entre muchos otros premios y nominaciones. Karekare es ideal para la práctica de surf y se distingue por su arena volcánica, extremadamente suave al tacto y de color negro brillante. A tan sólo unos metros de la misma y apenas apartada de la ruta, las Karekare Falls (cataratas) son visita obligada para llevarse un recuerdo imborrable de la zona.

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Por las aguas del Waitemata Harbour.

Algo que no se puede dejar de vivir en Auckland, es la posibilidad de navegar en uno de los veleros de la America´s Cup Sailing. Esta competencia es uno de los eventos deportivos más importantes del mundo y Nueva Zelanda ya ha ganado en dos oportunidades, obteniendo el segundo lugar en la última edición (2013).

Partiendo del viaducto de Harbour, navegar en uno de estos fantásticos veleros de 25 metros de eslora y hasta 25 toneladas de peso resulta una experiencia excitante, más aún si se considera que los participantes además pueden timonear e izar las velas, participando en las todas las maniobras del barco y sentir la emoción de viajar escorado y a gran velocidad por el Waitemata Harbour. Para quienes prefieren el relax y dejar el trabajo duro a otros navegantes, la recompensa también es grande: inolvidables vistas de la ciudad de Auckland.

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Auckland Museum, donde revive la historia.

El Auckland Museum nació para rendir tributo a los combatientes en la Primera y Segunda Guerra Mundial, pero con el tiempo fue ampliando sus contenidos posicionándose como uno de los museos más importantes del Hemisferio Sur. Así, entre otras cosas, hoy dispone de galerías dedicadas a la cultura maorí y polinésica, con una importante colección de tesoros de la tribu originaria de Nueva Zelanda. La visita incluye la posibilidad de disfrutar de una performance que revive la historia de Aotearoa (Nueva Zelanda) y Tamaki Makarau (Auckland), culminando con una versión en vivo del famoso Haka que recorre el mundo a través de la selección de rugby y que identifica y llena de orgullo al pueblo neozelandés.

En otra de las salas del Auckland Museum, vale la pena visitar la muestra de los “Air New Zealand 75 years”, presente hasta mayo de 2016. Un recorrido por la historia de la compañía aérea de bandera: la aeronavegación y su evolución en el país, desde los hidroaviones hasta los aviones actuales, se suman a los trajes de la tripulación desde los comienzos, a la reproducción a tamaño real de dos interiores y hasta un viaje virtual en lo que será el avión del futuro. Imperdible!

Air New Zealand, acortando distancias entre Buenos Aires y Auckland.

El 1º de diciembre Air New Zealand realizó su viaje inaugural uniendo ambas ciudades. Con una frecuencia inicial de tres vuelos semanales, a bordo de un Boeing 777-200, la aerolínea cubre esta ruta con un vuelo directo, algo esperado por muchos pasajeros.

La aerolínea sorprende con su alta calidad de servicio y la atención de la tripulación, además de innovaciones galardonadas como los exclusivos asientos lie-flat, completamente reclinables en Business Premier, y los nuevos y confortables asientos en Premium Economy, a los que se suman el exclusivo Economy Skycouch™, propio de Air New Zealand. Este último, ofrece la posibilidad de comprar la fila de tres asientos a valor de dos y medio, con la particularidad de que se puede convertir en cama para un vuelo mucho más confortable.

Air New Zealand ofrece conexiones a Sidney y Melbourne, como así también a China y otros destinos, permitiendo segmentar el viaje y permanecer unos días en Auckland. Algo que, sin dudas, convierte a esta nueva ruta en un atractivo para un gran número de argentinos.

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